Hoy, al entrar en casa, he descubierto como puede engañarme mi falta de visión. La maldita miopia tiene cosas fantásticas, como ponerla de escusa cuando pasas al lado de alguien y ni te enteras, o cosas malísimas como confundir un precioso petirrojo con un pérfido vampiro… Y para joderme más el tema, he descubierto que los pájaros me producen una intranquilidad extraña. Si están quietos sobre el armario no tengo problema, pero como se pongan a volar entierro mi cabeza entre los hombros y no me pongo a chillar por respeto a los vecinos…
En fin… el pájaro era precioso y lo peor es que no se por donde había entrado…