Sobre la superbacteria que acabará con nosotros
“El descubrimiento de la rápida difusión de un gen que podría convertir a los antibióticos en algo inútil ha causado sensacionalismo entre los medios y pánico entre lectores de habla inglesa (la noticia aparece reseñada por primera vez en The Guardian). El gen se ha detectado en las bacterias entéricas (del intestino) de 137 personas y muchos periódicos han vaticinado que en 10 años el mundo vivirá como en los 1800: Una apendicitis significará la muerte.
El trabajo de investigación original del cual deriva esta información aparece en la revista médica The Lancet Infectious Diseases. Una revista muy seria, tan seria como el equipo científico que publica el trabajo, liderado por Tim Walsh.
Efectivamente, se trata del gen NDM-1 (New Delhi metallo-β-lactamase 1), cuyo producto deja completamente inútiles a los antibióticos betalactámicos como la penicilina. Estos antibióticos son muy comunes, han sido utilizados durante muchos años y en consecuencia son suceptibles a muchos mecanismos de resistencia que han aparecido en distintas cepas bacterianas.
La alta tasa de resistencia contra los betalactámicos llevaron a la invención durante la década de los 90 de los antibióticos carbapenémicos, una nueva familia de químicos cuya acción era de muy amplio espectro (atacaban a muchos tipos de bacterias) pero su costo era alto y sus efectos secundarios frecuentes. Se utilizan como un último recurso cuando todo falla.
Pues bien, el NDM-1 confiere a las bacterias que lo portan resistencia contra los carbapenémicos. Y lo que es peor, se transmite muy fácilmente de una bacteria a otra (al menos en entéricas como Escherichia coli y Klebsiella, productoras más comunes de las infecciones postoperatorias).
El aumento veloz de la presencia de este gen fue detectada por Walsh en India y Pakistán, donde el turismo quirúrgico es frecuente, las condiciones de higiene no muy estrictas y el uso de antibióticos es indiscriminado. Un caso se consiguió en el Reino Unido, probablemente de un turista. Walsh hace énfasis en que la difusión mundial de estos genes es una “amenaza real y posible y que requiere acciones inmediatas, pues podría terminar de manera catastrófica”. Pero no vaticina el fin del mundo. Por lo pronto las acciones a tomar son:
1) Uso muy inteligente y moderado de los antibióticos (no se automedique, respete su tratamiento completo). Utulizarlos en exceso promueve el desarrollo y dispersión de la resistencia.
2) Esfuerzos para mantener la higiene y desinfección en zonas de infecciones potenciales (malas condiciones sanitarias, hospitales). La gestión gubernamental es absolutamente clave en este sentido.
3) Impulso de la investigación para el desarrollo de nuevos antibióticos.
Existen casos de pacientes con infecciones de este tipo que se han podido tratar con una combinación de antibióticos, pero el problema sería que muchas infecciones ocurran simultáneamente y las resistencias se entremezclen.
En este momento lo que es claro es que se necesitan acciones concertadas y serias a nivel mundial. A la OMS le puede haber llegado la hora de actuar como hizo en los 70 con el sarampión.
Carlos Peláez | Código Venezuela
Con información de The Guardian, New Scientist, BBC, The Lancet.”